El violar de la noche

La noche de Viola, cuando ella se crece y brilla espigada y radiante cual trigo que alimenta, Viola que ya por nombre es su propio sonido, tan fino y resonante vibrar de cuerdas que ensalza y representa a su tierra bravía, Viola cuando fina y delicada, a la ves aguerrida por esencia, se desliza por el aire cual saeta en las manos del poeta, con cadencioso suspirar que su nombre lleva, evocando la frescura, vivencias y trayectoria en presencia, Viola hace gala, ella que es riqueza y amplitud en un vasto colorido por nombre y apellido matizado la noche, la noche que le miré saltar como chiquilla juguetona sostenida por dos gigantes caballeros, Viola un alma de mujer que destila exquisita fragancia de violetas cual radiante violar, Viola un alma que florece linda por esencia engalana con su presencia y hace suspirar    con un sinfín de recuerdos, Viola luz que emana e ilumina la noche.

Si señores, está la noche, la gran noche de Viola Trigo que se vistió con el Yelmo de Minerva, se colocó los guantes blancos y el birrete tan bien merecido.

Giselle Vallejo

SIEMPREVIVA